INDIOS DISPERSOS

El sano encuentro de los insanos divergentes

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martes, marzo 27, 2007

Shhhh...

Golpes furiosos contra las puertas de la humanidad. Miles de muertos escondidos y los cuerpos que irán a pudrirse. Tal vez. Alguna vez.
La música inventada de nuestra época. Esa que compone en su fluir melodías con fragmentos humanos. Cada nota, cada compás y cada silencio es un muerto.
Las palabras echadas sobre los cuerpos de los muertos escondidos y las palabras como golpes furiosos contra las puertas de la humanidad. Y cada uno de nosotros en la constante tarea de reinventarnos. O reventarnos contra el vidrio o contra nuestros propios rostros.
Nos compramos entre nosotros mismos y gritamos fuerte, muy fuerte, demasiado fuerte, exageradamente fuerte algún estruendoso gol perdido por ahí… a la espera del salvador de extremidades izquierdas. Como si fuera el único. Como si exclusivamente debiera existir un salvador. Como si los diez restantes que salimos al campo de juego no estuviésemos a la altura de la situación y siempre, pero siempre, dependiéramos sólo de uno.
Y somos magos. Esos magos que desbordan de placer cuando concedemos ilimitados poderes a seres elegidos, para que usufructen nuestras vidas como quieran. Para que hagan lo que nosotros no tenemos ganas de hacer. Porque claro, somos magos.